Al ver cómo se celebra el día de San Pedro (29 de junio) en Haro (La Rioja, España), uno puede concluir que vino es lo que menos falta en este lugar.
Porque tradicionalmente, cada año sus habitantes se visten de blanco y se reúnen en el vecino Monte de Bilibio para arrojarse unos 45.000 litros de vino tinto empleando botellas, botas, sifones, pistolas de agua y lo que cada uno tenga a mano para rociar sobre los demás participantes los vinos de la región, cuya cepa emblema es el Tempranillo.
A primeras horas de la mañana comienza el tradicional combate entre quienes suben al monte. Después de un par de horas de bañarse literalmente en vino, todos vuelven al pueblo a almorzar los típicos caracoles, aunque se supone que a esta altura más de uno los acompañará con otras bebidas.
Como dato curioso para agregar, desde hace 8 años se celebra en paralelo una Batalla del Vino Infantil que, para evitar que finalice con un batallón de niños ebrios, se realiza con vino sin alcohol.
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