El pisco, un aguardiente de uvas, siempre fue motivo de disputa entre Perú y Chile. Ambos países reclaman ser los verdaderos creadores de esta bebida emblemática, lo que llevó a una serie de controversias sobre su nacimiento y denominación de origen.
Tanto peruanos como chilenos registraron el nombre en diferentes mercados internacionales, lo que generó conflictos legales y comerciales. Sin embargo, en 2013, la Corte Internacional de Justicia les otorgó a Perú y Chile derechos compartidos sobre la denominación.
Según historiadores peruanos, el pisco se originó en el siglo XVI en el Valle de Ica, Perú. Los conquistadores españoles trajeron vides de Europa y las plantaron en la región. La primera referencia documentada al pisco data de 1613 en el testamento de Pedro Manuel, un residente de Ica.
Los peruanos argumentan que el nombre “pisco” proviene de la palabra quechua “pisku”, que significa ave, y también de la ciudad portuaria de Pisco, desde donde se exportaba la bebida.
Por otro lado, Chile sostiene que el pisco fue desarrollado en su territorio alrededor del mismo tiempo. En el siglo XVIII, los españoles también introdujeron la viticultura en el norte de Chile, específicamente en la región de Coquimbo.
Los chilenos afirman que la producción de pisco se extendió en su territorio y que su aguardiente posee una identidad propia. En 1931, Chile estableció la denominación de origen pisco, oficializando su producción en las regiones de Atacama y Coquimbo.
#. Pisco peruano
#. Pisco chileno
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