En Rosario, provincia de Santa Fe, un clásico de la gastronomía local se destaca por su simplicidad y sabor inconfundible: el Carlito.
Se trata de un sándwich de jamón y queso tostado, con su toque distintivo de kétchup. Tan importante es su legado que, en 2014, fue declarado patrimonio cultural de Rosario por el Concejo Municipal.
La historia de este icónico sándwich comenzó en 1953, cuando Rubén Ramírez, dueño de la chopería Cachito ubicada en la intersección de Maipú y Pellegrini, creó el Carlito.
La receta era simple, pero innovadora: Ramírez untaba manteca en dos rebanadas de pan de miga, las cubría con queso, añadía rodajas de jamón y, entre el jamón y el queso, esparcía kétchup.
Finalmente, el sándwich se tostaba de ambos lados, dando lugar al Carlito, cuya popularidad se extendió rápidamente en la ciudad.
El origen de su nombre también tiene sus misterios. Algunos dicen que Ramírez lo llamó así porque planeaba darle ese nombre a su hijo, mientras que otros sugieren que fue un homenaje al legendario Carlos Gardel.
Para celebrar este emblema de la cocina rosarina, del 18 al 24 de noviembre se llevará a cabo la Semana del Carlito. Más de 20 locales participarán ofreciendo descuentos, promociones y cerveza de regalo con la compra del famoso sándwich.
Las promociones destacadas incluyen un 50% de descuento hasta las 21 y, después de esa hora, con la compra de un Carlito simple, se regala un liso de cerveza.
Transformar salsas y ajustar texturas, entre los resultados de este líquido clave.
Recetarios, crónicas, atlas viajeros y manuales ilustrados. Propuestas distintas sobre un universo que nos fanatiza.
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