En los últimos años, la comida picante dejó de ser una rareza en Buenos Aires para convertirse en una tendencia gastronómica en constante crecimiento.
Lo que antes se limitaba a algunos restaurantes especializados en cocina mexicana, peruana o del sudeste asiático, hoy se expande a hamburgueserías, pizzerías y hasta bodegones que incorporan ingredientes como ajíes picantes y especias que desafían el paladar porteño.
El interés por el picante llevó a que muchos chefs y cocineros comiencen a desarrollar platos donde el ají es protagonista. Desde ramen extra picante hasta empanadas con ají molido extremo, las opciones se diversifican y se adaptan a distintos niveles de tolerancia.
Incluso las clásicas papas fritas se sirven con salsas de jalapeño o habanero, y las hamburguesas se potencian con mayonesa de sriracha o alioli de chipotle.
Esta fiebre por lo picante también se refleja en un festival que ya va por la tercera edición. Se anunció que el Picante Fest tendrá un nuevo encuentro en el bar de Palermo, Dársena, el domingo 13 de abril de 12 a 22.
Durante toda la jornada habrá música en vivo, charlas sobre como sumar el picante a los platos, actividades para los más chicos y un concurso de comida picante para los más valientes.
La globalización del paladar porteño hizo que ingredientes antes difíciles de conseguir, como el ají panka peruano o el gochugaru coreano, sean ahora más accesibles en tiendas especializadas y supermercados.
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