Almendra Guillier Riquelme empezó a hacer alfajores durante la pandemia, en 2020. “Quería comer algo rico y tenía mucho tiempo. Y me puse a hacerlos yo con lo que tenía en mi casa, que era dulce de leche y dulce de frambuesa casero que hace mi mamá”, cuenta a Cucinare la responsable del mejor alfajor del mundo según el reciente Mundial del Alfajor.
De aquella primera tanda salieron unas 60 piezas. Entonces la joven, que había sido cocinera y pastelera, empezó a repartirlo entre sus vecinos de El Hoyo, provincia de Chubut, donde funciona su proyecto, Chacra Los Retamos.
Al siguiente fin de semana sacó otra tanda y se los sacaron de las manos. “Lo anunciaba por WhatsApp y venían a tocarme la puerta -recuerda Almendra-. Ya para 2022 tuve que dejar mi trabajo administrativo y dedicarme totalmente a la elaboración de mis alfajores”.
Ya como pastelera, el camino de Almendra siguió en el universo de esta golosina. Y los resultados llegaron: en 2022 obtuvo una medalla de oro en el Mundial del Alfajor en la categoría Mejor Alfajor Triple. “Era uno que seguimos haciendo con mucho dulce de leche y con dulce de frambuesa“, explica la pastelera.
Con la constancia, llegó la consagración. Su alfajor de nuez, con dulce de leche y cobertura de chocolate blanco es el máximo ganador en el Mundial del Alfajor 2025 que se desarrolló en Buenos Aires del 15 al 17 de agosto.
La participación de Los Retamos en la competencia incluye otros premios: Mejor Relleno de Dulce de leche por el mismo producto, Mejor Alfajor Saludable por su alfajor integral orgánico relleno de dulce de leche y pasta de maní con cobertura 80% cacao y pétalos de caléndula, y medalla de plata en la categoría Mejor Cobertura de Chocolate Blanco.
Almendra cuenta uno de los secretos del alfajor campeón mundial. “La masa es de harina de nuez, pero no está molida del todo. Entonces cuando mordés tenes el crocante de los pedacitos del fruto seco”. Se vende a $ 3.800 y se consigue a través de las redes de la empresa.
Después de recibir el premio, Almendra no paró. Dio más de 20 entrevistas en la que contó su historia y su amor por los alfajores desde chica. “Mi mamá también es cocinera. Hace unos alfajores de maicena que son muy ricos. Yo de niña era fan de esta golosina. Me gustaba elegir la más grande que era el triple Jorgelín de 90 gramos”.
El premio para Los Retamos llega en el momento justo. “Las ventas venían difíciles porque este año no hubo nieve, bajaron los turistas y las ventas. Esto nos da un impulso para aumentarlas”, explica Guillier Riquelme.
El emprendimiento patagónico se agrandó en estos años y pasó de la casa de Almendra a un quincho en la finca familiar. “Lo acondicioné para poder fabricar. Está todo azulejado”, cuenta. La empresa tiene 7 empleados, dos que se dedican a la producción, y dos máquinas semiautomáticas para hacer los alfajores.
Almendra no tiene pensado crecer a escala industrial. “Nuestro trabajo es artesanal y eso es la clave del éxito”, explica. Lo que si planea la pastelera es poder hacer acuerdos puntuales con hoteles de la Patagonia o bares porteños para que ofrezcan sus dulzuras.
La joven se despide de Cucinare con alegría. No paró de sonreír durante toda la nota. “Esto para mí no es un trabajo, es un proyecto de vida”, asegura la emprendedora.
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