En una de las esquinas más lindas de Georgetown, Washington DC, un espacio inspirado en Buenos Aires propone algo más que café. Se trata de Flor Coffee + Books, el proyecto de Florencia Agrazo y Marco Ferrario que nació del deseo de construir un emprendimiento con propósito y terminó convirtiéndose en un verdadero oasis argentino en tierras estadounidenses.
“Queríamos formar nuestra familia sobre bases sólidas y encontramos en este negocio la oportunidad perfecta para quedarnos en Estados Unidos”, cuenta Flor. Con menos de dos meses de vida, el café ya conquistó al público local gracias a su combinación de gastronomía, libros y bienestar.
La idea surgió de unir dos pasiones que definen a sus dueños: el amor por los libros y la cultura del café. “Los libros invitan a la introspección y al aprendizaje, mientras que el café genera comunidad y conversación. Esa fusión nos permite ofrecer una experiencia diferente, donde lo cotidiano se transforma en un momento especial”, explican a Cucinare.
El segundo piso del local refuerza ese espíritu con una librería bilingüe cuidadosamente curada, que incluye títulos de arte, espiritualidad, viajes y autocuidado, además de propuestas lúdicas como mazos de tarot y la sección “cita a ciegas con un libro”.
Todo convive con la Appreciation Station, un rincón donde los visitantes encuentran prompts de gratitud que inspiran a escribir y conectar con la calma en medio de lo agitado de la ciudad.
La barra de café de especialidad incluye la mezcla propia Flower Power, tostada por Grace Street Coffee Roasters, y bebidas que van del espresso a los lattes de matcha o chai. A eso se suma un menú diseñado por la chef panameña Jovana Urriola, que prioriza la salud y la conciencia alimentaria: “No usamos aceites inflamatorios; sólo cocinamos con oliva y coco”, detalla Flor.
Pero las raíces argentinas laten fuerte en cada vitrina. Hay empanadas elaboradas en Washington por un amigo argentino, con recetas auténticas que remiten al sabor de casa. Las de carne son cortadas a cuchillo, y hay caprese, jamón y queso, pollo y las de pulled pork.
Y la pastelería con sello porteño: medialunas, alfajores de maicena, vigilantes, pepas y alfajores de chocolate con dulce de leche.
Los chipás, infaltables en muchas mesas argentinas, también tienen su lugar junto a propuestas de inspiración francesa y opciones vegetarianas o sin gluten. Completan la carta cuatro tipos de sándwiches, bowls y ensaladas variadas.
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