El Preferido de Palermo sumó un nuevo capítulo a su universo rosa: abrió su propio kiosco de helados, un espacio a pie de vereda montado sobre Guatemala 4785 que retoma la tradición del helado porteño clásico, pero con la prolijidad técnica que caracteriza al restaurante de Pablo Rivero y Guido Tassi.
La propuesta de los responsables del tradicional local porteño, que ya servían su propio helado, se basa en una carta breve y cuidada, con elaboraciones artesanales y sabores que apuestan a la simpleza bien hecha.
Los gustos recorren los imprescindibles de siempre: dulce de leche, chocolate amargo, sambayón, vainilla, crema Jersey, limón, frutilla y damasco. Y a eso le suman una selección de cremas secas como pistacho, almendra y avellana, todas trabajadas con materia prima de calidad y una textura densa, fresca y sin excesos de azúcar.
La crema Jersey, elaborada con leche de alto tenor graso, aparece como uno de los diferenciales de la casa y funciona como base de varios postres y paletas.
El formato de venta sigue la lógica del kiosco de barrio: vasito o cucurucho de una o dos bochas, potes por cuarto, medio o kilo, y una serie de complementos clásicos como pistachos, almendras, toffee de almendras, amarenas, quinotos en almíbar y charlotte.
También ofrecen pintas especiales de 500 cc -sambayón con amarenas, dulce de leche de oveja, pistacho y chocolate amargo con almendra- pensadas para llevar y compartir. Los postres helados recuperan dos emblemas retro: el almendrado, contundente y cremoso, y el bombón escocés, ideal para terminar una comida en el restaurante o llevarse a casa.
Completa la propuesta una pequeña línea de paletas, entre ellas la de crema Jersey con chocolate amargo y la de dulce de leche con chocolate con leche.
En precios, una bocha en vaso o cucurucho cuesta $ 7.000, dos bochas $ 14.000, el 1/4 kg sale $ 9.000, el 1/2 kg $ 14.000 y el kilo $ 24.000. Las pintas se mantienen en $ 18.000, los complementos rondan entre $ 15.600 y $ 18.500, los postres van desde $ 55.000 a $ 70.000, y las paletas se ofrecen a $ 6.500.
Así, el kiosco de helados de El Preferido vuelve a poner en valor un gesto porteño que no pasa de moda: pasar, pedir un cucurucho bien servido y seguir camino por Palermo con un helado que une nostalgia y técnica.
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