De la alacena al freezer: todas las maneras de conservar el ajo

 La forma en que se conserva – entero, separado, pelado, picado o procesado – cambia de manera drástica su vida útil y también su perfil aromático

El ajo es un ingrediente que casi nunca falta, pero que muchas veces se compra de más y se termina desperdiciando. Entender qué pasa con él en cada etapa permite elegir mejor cómo guardarlo y, sobre todo, cuándo conviene usarlo.

Cuando el ajo se conserva en cabeza entera, con la piel intacta, está en su estado más estable. Necesita un ambiente seco, fresco y oscuro, con buena ventilación. En estas condiciones puede durar entre tres y cinco meses sin perder firmeza ni sabor. La clave es evitar la humedad y el frío excesivo: la heladera acelera la brotación y altera su textura.

Una vez que la cabeza se rompe y los dientes se separan, pero conservan su piel, el tiempo de conservación se acorta considerablemente. Aun así, siguen siendo relativamente estables si se guardan en un lugar seco y protegido de la luz. En este punto, el ajo suele mantenerse en buen estado entre dos y tres semanas. Es ideal para tener a mano en la alacena, siempre lejos de fuentes de calor.

El ajo pelado ya entra en una zona más delicada. Al perder la piel, queda expuesto a la oxidación y a la humedad del ambiente. Guardado en un recipiente hermético dentro de la heladera, puede durar hasta una semana. Más allá de ese plazo, empieza a perder aroma, se vuelve gomoso y puede desarrollar sabores indeseados.

Cuando el ajo se pica o se procesa, su vida útil se reduce al mínimo. Al romper sus células, se liberan compuestos sulfurosos responsables del aroma intenso, pero también se acelera el deterioro. Conservado en frío, sin ningún medio graso, dura apenas uno o dos días. Si se cubre con aceite y se mantiene refrigerado, puede estirarse hasta dos o tres días, pero con una advertencia clave: no es una forma segura de conservación prolongada y no debe guardarse por más tiempo por riesgo microbiológico.

El freezer aparece como una alternativa eficaz cuando se busca practicidad. El ajo puede congelarse picado, triturado o incluso en dientes enteros pelados. No es ideal para usar en crudo – pierde textura y parte de su pungencia -, pero funciona muy bien para cocciones. En congelación, mantiene sus cualidades básicas hasta seis meses, especialmente si se fracciona en pequeñas porciones listas para usar.


Author: Cucinare TV

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