Saavedra, hoy: el barrio, la mesa y los lugares que lo representan
Cocinas que no buscan impresionar sino funcionar bien, propuestas que conviven con almacenes de toda la vida y cafés de barrio, y una escena que crece tranquila, fiel al espíritu del lugar

Saavedra es un barrio porteño que creció a su propio ritmo, lejos de los grandes gestos y más cerca de la vida cotidiana. Nació a fines del siglo XIX alrededor de las tierras de Luis María Saavedra y se consolidó como un barrio de casas bajas, calles tranquilas y fuerte identidad de club, con Platense como uno de sus grandes ejes simbólicos. Durante décadas fue una zona residencial, casi de paso, marcada por el verde del Parque Saavedra y por una lógica barrial que todavía hoy se siente intacta.
En los últimos años, sin embargo, algo empezó a moverse. Sin perder su perfil relajado, Saavedra comenzó a atraer proyectos gastronómicos que dialogan con esa identidad: locales chicos, personales, con oficio detrás y sin estridencias.

Taytay es una esquina que llama la atención: color, guiños a Bolivia y una propuesta clara centrada en empanadas bolivianas. El proyecto es de Nicolás Cámara, con pasado gastronómico familiar y una vuelta a la cocina después de la pandemia, cuando decidió armar su propio local desde cero.
La clave está en la receta, reconstruida a partir de la memoria familiar. Hoy ofrece una empanada de carne bien jugosa y una pukapa con cebolla, ají picante y queso, que funcionan perfecto con una copa de torrontés salteño. Taytay – forma respetuosa de decir “padre” en quechua – condensa emoción, oficio y sabor en pocos metros cuadrados.
Conde 3800, Saavedra.
La Épica abrió en plena pandemia y hoy es imposible pasar por el parque sin notar sus reposeras de colores ocupadas. La fórmula es simple y efectiva: pizza napolitana al horno de barro, sangría o un buen vino, y una postal relajada para quedarse (sí, te prestan reposera dejando el DNI).
Eligieron mudarse frente al parque tras su primera experiencia en Belgrano y acertaron de lleno. Con terraza, música y variedades fuera de carta cada semana – aunque la “Franchute” con muzzarella, panceta ahumada, y salsa picante ya es un clásico -, La Épica se convirtió en un hito barrial por sus pizzas, su vermutería y, sobre todo, por su onda.
Av. Melián 4275, Saavedra.

La Kitchen abrió en 2020 de la mano de Sofía Jungberg y Joakin Fargas y, desde el inicio, creció a fuerza de boca en boca y redes sociales. La propuesta se apoya en pastelería artesanal hecha en el día, sin productos envasados y con ingredientes de calidad, una identidad que se mantiene intacta.
Entre sus imperdibles están el alfajor – ya convertido en clásico -, los laminados y el fosforito de jamón y queso, piezas que explican por qué este rincón de Saavedra se volvió parada obligada.
Núñez 3400, Saavedra.

Gula Café está a metros del Parque Saavedra y desde hace siete años combina pastelería artesanal con café de especialidad. Al frente está María Pilar Borio, que pensó el espacio para convivir con públicos distintos: del flat white al cortado bien caliente, sin perder identidad barrial.
El gran hit de la casa son las medialunas, celebradas tanto por foodies como por vecinos. Hay clásicas de manteca, crocantes por fuera y bien mantecosas por dentro, rellenas y saladas, con combinaciones que van de tomate y albahaca a huevo frito. El cierre ideal llega con un café coronado por latte art, donde Pilar suele dibujar escenas de El Principito.
Machaín 4000, Saavedra.

Raíces ocupa una esquina centenaria del barrio y es refugio seguro cuando el cuerpo pide platos de olla. Su menú podría leerse como un índice afectivo de la cocina hogareña argentina, con ese espíritu de recetario clásico que remite sin vueltas a Doña Petrona.
Sus pastas caseras están entre las más celebradas de Buenos Aires, y las acompañan sopa, pastel de papa, revuelto gramajo, y risottos. Sus carnes y milanesas, contundentes y reconfortantes, alcanzan para salir más que satisfecho.
Crisólogo Larralde 3995, Saavedra.

Moshu fue pionero cuando el bulevar todavía no era bulevar. Abrió en 2017 de la mano de Lucas Villalba, que dejó su trabajo para apostar por una pastelería de inspiración norteamericana en un local mínimo que, desde el primer día, se llenó sin pausa y marcó el ritmo de la zona.
Las tortas son el gran imán – crumble de manzana, marquise de chocolate, y cheesecake de limón-, acompañadas por café de especialidad. Con el tiempo sumaron brunch, opciones saladas, sándwiches como el de zucchini, tomate, queso tybo, pesto y reducción de aceto, y algunos platos más elaborados. Hoy Moshu sigue siendo un punto de encuentro constante.
Moldes 3802, Saavedra.

La Manteca Negra abrió en octubre de 2021 en una esquina clave de Parque Saavedra y se consolidó como una sandwichería vegana. El proyecto es de Camila Almirón y, además de sándwiches, ofrece productos de pastelería caseros, todo 100% vegetal.
La propuesta invita a armar el sándwich a gusto, combinando ingredientes como kale, berenjenas en escabeche, cabutia asada o lentejas, siempre con la guía de quienes atienden detrás del mostrador. Todos los panes son de masa madre y se elaboran en el lugar; cada sándwich se puede acompañar con sidra patagónica, bebidas fermentadas, pomelada o limonada.
Av. García del Río 3710, Saavedra.

Con Cesta podés aprovechar el parque sin esfuerzo. La propuesta gira en torno al take away bien hecho, ideal para tirarse en el pasto con algo rico y distinto.
En la carta hay sándwiches, ensaladas, carnes en distintas cocciones y opciones veggies que pisan fuerte, además de panes, postres y bebidas. Todo está pensado para el plan picnic completo: también prestan lonas y canastas, para que el día al aire libre sea tan cool como cómodo.
Av. Melián 4002, Saavedra.

Espacio García es una cafetería de especialidad que funciona desde el desayuno hasta la merienda, pensada para comer relajado. El salón, luminoso y con guiños constantes a la naturaleza, es bien distendido y sirve para hacer una pausa real en medio del día.
Además del café, la carta suma opciones de almuerzo livianas y bien resueltas. La ensalada Caesar con pollo y queso sardo es un acierto seguro, al igual que la tarta de berenjenas, tomates asados y provolone.
Vidal 3801, Saavedra.

Beltrán se vive como el living de un amigo: sillón, tocadiscos, libros y vinilos puestos por su propio dueño, Roque, que arma el lugar a su medida. El menú cambia seguido, pero hay clásicos que no se tocan, como el provopan – provolone con cebollas y morrones asados en pan de molde – y las empanadas hechas con una receta familiar de más de 30 años.
El vermut es casero y se sirve en vasos con historia, regalo de un vecino que tuvo un bar en su juventud. Cap. Gral. Ramón Freire 3702, Saavedra.

Rosie Café te hace sentir cuidado desde que cruzás la puerta. Muebles, colores y una calidez que se percibe en los gestos explican rápido por qué el barrio lo adoptó. Detrás del proyecto está Trinidad Benedetti, que después de años al frente de Fermento decidió apostar por algo propio y transformó un viejo taller mecánico en una pastelería con identidad bien barrial.
La vitrina rota según la temporada, pero hay hits que ya son marca registrada: el chipá – que ella jura es el mejor del mundo – y el Rojaiju, un pan de maíz con ricota cremosa, mermelada de pimientos y nueces garrapiñadas, ideal para acompañar con una copa de vino. También hay opciones sin alcohol, como la limonada de yerba mate.
Ruiz Huidobro 3049, Saavedra.
Author: Cucinare TV
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