Qué frutas probar sí o sí en unas vacaciones por Brasil

Si estás vacacionando por ahí, tenés que aprovechar su increíble variedad, muchas de ellas difíciles de encontrar frescas fuera del país.

Brasil es sinónimo de calor, playa, jugos helados y puestos de fruta que aparecen en el momento justo: comerlas in situ, maduras, recién cortadas y a precios mínimos, es parte esencial de la experiencia.

Una de las grandes protagonistas del verano brasileño es el açaí. Más que una fruta, funciona casi como una comida en sí misma. Se consume bien frío, con una textura espesa que recuerda a un helado cremoso, y suele servirse con banana, granola o un chorrito de miel. Su sabor es intenso, apenas terroso y lejos de lo que uno imagina cuando piensa en algo dulce: refresca, sacia y repone energía después de horas de sol y mar.

El maracuyá aparece por todos lados y en todas sus versiones. Su perfume es inconfundible y su acidez resulta perfecta para el clima tropical. Se lo encuentra en jugos recién licuados, en mousses, en helados o simplemente abierto al medio para comerlo a cucharadas. La pulpa anaranjada, con semillas crujientes, es una de esas cosas que se disfrutan especialmente cuando está en su punto justo de madurez.

El mango, en Brasil, juega en otra liga. Dulce, jugoso y de textura casi mantecosa, se consigue en variedades que rara vez llegan a la Argentina en ese estado de madurez. Es común verlo en rodajas, en licuados o como snack callejero, y entender por qué en climas cálidos se convierte en una fruta de consumo cotidiano y no solo en un gusto ocasional.

También vale la pena animarse a frutas menos conocidas pero igual de fascinantes, como la papaya, suave y fresca, ideal para desayunos livianos; la guayaba, intensa y aromática, muy usada en jugos y dulces; o la pitaya, llamativa por fuera y delicada por dentro. El cupuaçu, pariente amazónico del cacao, tiene una pulpa blanca, perfumada y de acidez marcada, muy usada en jugos, cremas y postres fríos. Su sabor es complejo, entre cítrico y floral, y resulta especialmente refrescante en los días de calor intenso. Probarlo en Brasil, donde se consume de forma cotidiana, permite entender por qué es uno de los favoritos del norte del país.

Otra joya poco conocida es la graviola, de pulpa blanca y textura cremosa, con un perfil que recuerda vagamente a una mezcla de ananá y frutilla. Se usa mucho en licuados bien fríos y helados artesanales, y su dulzor suave la vuelve ideal para quienes prefieren sabores menos intensos. 


Author: Cucinare TV

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