Cristina Kirchner reveló sus preferencias en materia de chocolates en medio de una votación del Senado. La vicepresidenta estaba dirigiendo una sesión sobre la participación de las mujeres en la industria pesquera y ya había llegado el momento de votar el proyecto de ley.
Como viene sucediendo desde que estalló la pandemia, la sesión se estaba desarrollando de manera remota, con todos emitiendo su voto desde sus lugares de residencia. Pero un micrófono que quedó abierto deschavó a Cristina, quien le preguntó a un colaborador: “¿A qué hora cierra Rapa Nui?”.
Como la vicepresidenta vive en la esquina de Juncal y Uruguay, en el barrio porteño de Recoleta, una de las sucursales de la reconocida cadena fundada en Bariloche está a pocos pasos de su casa, a 50 metros caminando por Uruguay. Así que la provisión de chocolates está garantizada por la cercanía, pero había que asegurarse que el horario no fuera demasiado tarde.
De todos modos, Cristina debería quedarse tranquila: el decreto anunciado por Alberto Fernández ayer jueves asegura que los comercios del sector gastronómico van a poder seguir ofreciendo sus productos a través del delivery o take away.
No es la primera vez que la expresidenta muestra su inclinación por lo dulce. En enero de este año, visitó de sorpresa una pastelería de El Calafate, Santa Cruz, cercana a una de sus residencias. Y la dueña compartió el momento en redes sociales.
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