Una verdadera nueva “revolución francesa” se está cocinando entre los dueños de bares y restaurants del país. Es que la decisión del presidente Emmanuel Macron de impulsar un “pasaporte sanitario” que permita únicamente ingresar a los establecimientos gastronómicos a las personas que estén vacunadas está levantando ampollas en toda Francia.
Para los empresarios del sector consultados en las últimas horas, no solo les molesta que se discrimine a los clientes y, por lo tanto, caiga la facturación tras dos años muy difíciles, sino que también sean ellos los encargados de controlar que cada uno tenga su libreta sanitaria.
Está previsto que a comienzos de agosto próximo se empiece a exigir el pasaporte covid, pero no solo en los salones internos, sino también en los espacios al aire libre, teniendo en cuenta que Francia está en verano.
“Hacer el trabajo de la policía durante todo el día es algo que cansa”, se quejó el propietario de un bar de París. “No sé cómo lo vamos a implementar. Si vos no tenés tu pasaporte, pero tu novia sí, ¿no vas a poder comer con ella? ¿Vamos a llegar a ese punto?”.
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