La churrería El Topo tiene muchos años ya en Buenos Aires y es una referencia para los fanáticos de los churros.
Pero su historia comenzó en 1968 en Villa Gesell, donde todos los que veranearon en sus playas alguna vez saben que los churros del roedor son compañeros de las tardes de playa desde hace mucho tiempo.
Los fanáticos también saben que más allá de los tradicionales gustos dulces, los rellenos de los churros pueden ser muy originales: membrillo, roquefort, palta, almendra, hummus, jamón y queso, leberwurst, cheddar, aceitunas…
Con esa misma impronta, esta vez los propietarios decidieron salir con una nueva versión “edición limitada para las Fiestas”: churros rellenos de salsa de vitel toné.
La tradicional lleva anchoas, atún, mayonesa, alcaparras, crema de leche, vinagre de manzana, sal y pimienta. La versión de El Topo habrá que probarla para saber de qué se trata.
Por lo pronto, sus seguidores ya empezaron a opinar en las redes:
-“Cómo me mojás la oreja, así los 20 kilos de más me acompañarán hasta la tumba!!!!”.
-“ME PARECE UNA IDEA GENIAL quierooooooooooo!!!!!”.
-“Te banco en todas, Topito, aunque no me guste el vitel toné”.
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