Vinos argentinos a una hora de la ciudad: la historia de los viñedos que cambian el mapa vitivinícola nacional

La bodega Gamboa, ubicada a 65 km de Buenos Aires, es un innovador proyecto para la industria del vino argentino.

Cuando se habla de vino, la imaginación lleva a uno a pie de la Cordillera de los Andes, y recientemente a la estepa patagónica. Es que ambas son las regiones productoras por excelencia.

Sin embargo, y contra todo prejuicio, también hay buenos viñedos en territorio bonaerense.

Algunos saben de la existencia de las bodegas oceánicas en Chapadmalal, o más al sur, en Saldungaray.

Pero muy pocos están al tanto de que, a una hora de auto de la CABA, en Campana, existe un viñedo que se las trae.

Este es el proyecto de Eduardo Tuite, hombre que viene del riñón de la hospitalidad pero años atrás decidió incursionar en la viticultura.

La bodega, de nombre Gamboa, cuyo cuenta con 5 hectáreas de viñedos, restaurant propio y una pequeña sala de elaboración.

Gamboa está ubicada a 65 km de la ciudad de Buenos Aires, por autopista ruta 9 ramal Campana, sobre una propiedad de 45 hectáreas.

Allí se trabajan cepas propias de Malbec, Pinot Noir y Cabernet Franc; además, Tuite tiene cuadros de Marcelin, Semillón y Petit Verdot.

La casa realiza degustaciones con quesos. Además, cuentan con otras etiquetas elaboradas en una suerte de joint venture junto al reconocido enólogo Karim Mussi (Altocedro), que aportó un Semillón de La Consulta y un Malbec/Petit Verdot de Los Chacayes.

También cuentan con una propuesta gastronómica en el restaurant de la bodega, Casa Gamboa, a cargo del chef irlandés Edward Holloway (ex Butterfly, ex Fierro Hotel).

Holloway presenta La Picada, con ingredientes de la casa, una selección de quesos y tiramisú de chocolate blanco y frutos rojos de postre, a un costo de $ 2.900 por persona (incluye agua), o $ 4.200 con degustación de vinos (Espumante, Semillón, Malbec/Petit Verdot y copa de Malbec Campana).

Hay una segunda propuesta, llamada Experiencia Terruño, que además de picada incluye plato principal y mesa dulce, a $ 4.200 por cabeza (agua incluida), y $ 5.400 con vinos.

Y en época de vendimia se realiza la cosecha, apta para aquellos interesados que quieran experimentarla.

De hecho, a mediados de febrero se realizó una cosecha nocturna; para ello, el enólogo Gerardo Pereyra, impartió una charla técnica y distribuyó el equipamiento necesario (tijeras, guantes, luces y canastos).

Los invitados, con su luz en la cabeza, guantes en mano, tijeras y tacho, se sumergieron en uno de los momentos más emblemáticos del vino, porque la cosecha es de alguna forma el momento en el cual todo el esfuerzo puesto durante el ciclo de la vid llega a su final para alcanzar un nuevo comienzo, que es el nacimiento del vino.


Author: Cucinare

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