Vermut, un regreso con gloria a las mesas argentinas

Se consumen 4 millones de litros anuales en el país. Exponentes de una tendencia que sigue en ascenso.

Por Silvina Reusmann

Los argentinos sostenemos ciertas verdades como inapelables.

Dos de los mejores jugadores de fútbol de todos los tiempos nacieron acá; Codesal nos robó la final de Italia ’90; tenemos la mejor carne del mundo (aseveración polémica, pero vamos a dejarla pasar); inventamos el dulce de leche (aunque a varios países hermanos les cueste aceptarlo) y el fernet es mejor con Coca (Córdoba dixit).

Otro dato inapelable: Argentina es uno de los tres países que más vermut consumen en el mundo, hecho que podría tener su explicación en la herencia por partida doble de la inmigración que llegó de Italia y España, dos de los países más emblemáticos en la producción de este aperitivo.

Desde hace unos años, con el resurgimiento de esta costumbre que subyacía latente, la oferta vermutera creció.

Las nuevas generaciones resucitaron el ritual que habían traído sus abuelos y que forma parte del ADN nacional: la juntada con amigos.

El vermut es un vino fortificado con hierbas y especias, por lo tanto la calidad estará en relación al vino utilizado, las hierbas elegidas y el tipo de maceración que se utilice.

Y es ideal para un momento compartido por su frescura, baja graduación alcohólica y alta tomabilidad.

El paladar argentino, acostumbrado al mate, acepta y celebra esas notas herbáceas tan propias del vermut.

Pero no solo es Argentina el vermut está viviendo un momento de esplendor, en todo el mundo hubo un renacer de los aperitivos lo que motivó el aumento de la demanda y también de la oferta de bebidas de mejor calidad y con perfiles diferentes.

“Creo que lo que pasó fue que el vermut se saltó una generación, mi abuelo lo tomaba pero mi papá no”, sostiene Juan Luciani, brand ambassador de la Familia Carpano, la marca que le dio vida al vermut por primera vez, allá por 1786 en Torino.

“Luego vino una revalorización de la alta coctelería y de tragos tradicionales como el Negroni, el Manhattan o el Rob Roy y la gente empezó a tomar menos pero mejor”, analiza Luciani.

Un mercado en ascenso

Según Nielsen, el mercado nacional de vermut tiene un volumen de 4 millones de litros anuales, con una facturación de $ 1.087 millones, el crecimiento durante 2021 fue del 23% con Cinzano como líder de la categoría, marca presente en el país desde 1870.

Con este renacer, a las marcas tradicionales como Carpano, Cinzano o Campari, se han ido sumando vermuts locales elaborados con uvas representativas de nuestro terroir y botánicos nacionales que le otorgan un perfil diferente.

“Desde el principio quisimos hacer un vermut con identidad local, un vermut de los Andes con variedades locales como son el malbec y el torrontés, con botánicos de la zona y algunas aromáticas más”, explica Julián Díaz, uno de los creadores de La Fuerza.

El vermut de La Fuerza, que tiene su propio bar en el barrio porteño de Chacarita, no solo tiene tres versiones (rojo, blanco y primavera) sino que acaba de lanzar la línea de enlatados Valiente.

Otros que salieron con su propia línea de tragos en lata fue Orno, como el Súper Americano, un trago preparado con Campari, Vermut Rosso y soda de frutas.

Adoptado por las nuevas generaciones e impulsado también por las marcas de producción media o artesanal se estima que el vermut generó alrededor de 12.410 millones de dólares en 2021. 

Según la reglamentación argentina, el vermut, debe tener al menos un 75% de vino (blanco o tinto), azúcar, alcohol genérico y hierbas.

Y si bien en el resto del mundo suele tomarse solo o con alguna otra bebida, en la Argentina se popularizó su versión con soda, hielo y alguna rodaja de limón.

El vermut se elabora históricamente con uvas blancas pero en esta nueva etapa surgieron distintas expresiones de esta bebida, realizada a partir de cepas tintas.

Mientras que La Fuerza eligió el malbec y el torrontés mendocino de los viñedos de Sebastián Zuccardi, el vermut patagónico Único se elabora con cabernet franc y chardonnay y con aromáticas típicas del sur del país como la jarilla y el cardo.

Renato Tato Giovannoni, con asesoría del winemaker Matías Michelini, utiliza torrontés y bonarda para su Giovannoni.

Lunfa, por su parte, respeta la receta original italiana pero utiliza alrededor de 25 botánicos, especias, flores, como vainilla, manzanilla, anís, boldo, regaliz, alcaucil y varios cítricos, que combina con hierbas nacionales e importadas y un torrontés de variedad riojana.

Algunas bodegas también están elaborando su propio vermut como el Léonce Malbec de Familia Lurton que combina el savoir faire francés con uvas malbec de Los Chacayes en Valle de Uco y fortificado con una destilación de Pinot Gris.

Otras marcas para tener en cuenta:

#. Salvo, creado en Boedo durante la pandemia por Martina Borzi, elaborado con uvas salteñas y que viene en tres variedades: rosso, seco y rosso en roble.

#. Alfonsina, de los hermanos Lara, Franco y Bruno Persano.

#. El Guarango, de Córdoba, el único potenciado con gin y también producto de los meses de cuarentena más dura.

En honor a nuestras raíces, el 21 de marzo el país se suma al festejo del día internacional del vermut y tanto Carpano como Cinzano, hasta el domingo 27, proponen recorridos, talleres y actividades en distintos bares del país.

Un cóctel para disfrutar en casa

Y si preferís quedarte en casa, te recomendamos un buen cóctel con vermut.

El Martínez

Ingredientes
-6 cl de gin Sorgin.
-1,5 cl de Léonce Malbec.
-Un cl de licor de marrasquino.
-Un dash de amargo de angostura.
-Un dash de amargo de naranja.

Preparación
Incorporar todos los ingredientes dentro de una coctelera, batir energéticamente. Servir en una copa Martini.


Author: Silvina

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