Jujuy aporta una nueva ruta para el vino argentino

Humahuaca, Tilcara, Purmamarca, paisajes soñados para impulsar los vinos de calidad que está elaborando la provincia.

Hace ya un tiempo que, gracias a un programa sostenido en el tiempo, los jujeños han logrado reforzar a su provincia como destino gastronómico.

Este esfuerzo logístico, sumado a sus atractivos naturales, lo convierte en un punto de interés de excepción frecuentado tanto por nacionales como extranjeros.

Durante varios años, el Noroeste argentino tuvo como productor vitivinícola destacado a la provincia de Salta.

Pero de poco los jujeños fueron posicionando sus vinos, producto que aún está en una etapa de desarrollo pero que promete.

De hecho, la provincia cuenta con una ruta del vino, enmarcada dentro de una geografía única, excepcional, que vale la pena recorrer.

Saliendo de San Salvador, la parada obligada es la bodega de Fernando Dupont, en Maimará, pegada al río y con una de las vistas más increíbles de la Quebrada de Humahuaca.

Es el primer emprendimiento vitivinícola de la Quebrada, paisaje declarado Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad por la UNESCO en el año 2003.

También en Maimará se encuentra La Selestina, la pintoresca bodega que Christian Sarabia inició en 2014 con 3.000 plantas de Torrontés.

El proceso de elaboración del vino es artesanal y mayormente de vinificación natural. El tríptico lo cierra la pequeña bodega Jesús Vulte, también en esa localidad jujeña.

De Uquía a Tilcara

Más arriba se encuentra la localidad de Uquía, famosa por la iglesia que alberga las pinturas con los Ángeles Arcabuceros.

En las inmediaciones del poblado se encuentra la bodega Viñas de Uquía, establecimiento de producción orgánica que ofrece un conjunto de experiencias enoturísticas.

Además de una estupenda posada, ofrece catas y un recorrido por los viñedos, la bodega y la Cava Mina Moya, socavón minero abandonado a 3.640 msnm donde maduran los vinos de extrema altura.

En ese mismo solar se encuentra la bodega Claudio Zucchino, donde se elabora el vino Uraqui, realizado por Marcos Etchart (enólogo de San Pedro de Yacochuya), quien aceptó el desafío de realizar un vino natural, sin madera y sin el agregado de productos químicos.

Algunos de estos vinos se suben a lomo de llama hasta un socavón abandonado, una vieja mina que está a 4.000 msnm, algo digno de ver.

En la colorida Purmamarca se encuentra la bodega Amanecer Andino, que produce cepas Malbec y Sauvignon Blanc.

Subiendo la Quebrada se llega a Tilcara, donde hay un reciente y lujoso alojamiento llamado Villa del Cielo, donde además de las ocho habitaciones con pileta, elaboran su propio vino llamado Cielo Arriba, el primer vino de la bodega cuyas botellas de la cosecha 2018 ya están a la venta.

Villa del Cielo cuenta con una pequeña plantación de Malbec rodeada de cardones, de la que sale un assamblage compuesto por de tres variedades, obra de Alejandro Sejanovich.

Entre Tilcara y Humahuaca se encuentra Viñas del Perchel, pequeña bodega de ensueño que produce un excelente Torrontés, y curiosamente, uvas Tannat.

La finca familiar está encabezada por Javier Vargas, que cuenta con el asesoramiento de Gabriela Celeste, mano derecha del enólogo francés Michel Rolland en la Argentina.

Casi todas estas bodegas reciben visitas programadas y realizan catas. Una propuesta muy novedosa para los que visiten Jujuy próximamente.


Author: Cucinare

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