El Obrero reabre sus puertas: «Es como empezar de cero»

El clásico bodegón de La Boca, que se vio obligado a cerrar por la pandemia, nuevamente empieza a funcionar.

Buenos Aires cuenta con hitos gastronómicos que están estrechamente asociados a la cultura de la ciudad. Cuando se pierde alguno de ellos, también se va una pequeña parte de la historia y del patrimonio porteño.

Ese fue el caso de El Obrero, víctima de la pandemia, pero afortunadamente se encuentra en vías de resurrección.

Silvia Castro, hija de Marcelino y actual propietaria junto a su hermano Juan Carlos, había dicho en 2019 cuando decidieron el cierre: “Perder plata no es una opción”.

Por suerte se trató de algo temporario y los deseos de los Castro se materializaron y la tercera semana de abril reabrirán las puertas del mítico restaurant de La Boca.

“Es casi como arrancar de cero, pero con una trayectoria, con un nombre que el cliente conoce bien, y eso es una ventaja; pero por lo demás sí, es un empezar de cero”, contó Silvia al diario Clarín.

En principio, mantendrán las especialidades de la casa, como la parrilla (el bife de chorizo mariposa), el puchero, los platos de cacerola, los pescados y rabas, las tortillas y el minestrone, que llega a la mesa en una sopera para que uno se sirva con el cucharón.

Además, conservaron las fotos de artistas y deportistas que pueblan las paredes.

Entre los “trofeos” que exhiben con orgullo se encuentra la bandera de uno de los buques de apoyo del malogrado ARA Gral Belgrano, además banderines de muchos clubes de fútbol, menos el River, cosa vedada ya que El Obrero es un reducto xeneize por excelencia.

Por cuestiones de prudencia, y hasta tomarle el pulso al negocio, los Castro abrirán de lunes a sábados, sólo de noche, a partir de las 20.

Un Obrero con historia

El singular establecimiento inauguró en 1954, gracias al tesón de Marcelino Castro, y durante casi 30 años le dio de comer a los empleados de la Ítalo Argentina, actualmente la Usina del Arte.

Para llegar desde el Centro hay que pasar entre los pilotes de la autopista, al estilo del film The French Connection. De noche incluso puede resultar un lugar un tanto tenebroso, pero todo cambia cuando se cruza el umbral y se ingresa al famoso bodegón.

El Obrero cobró fama a partir de 1983 cuando se convirtió en un reducto de moda. Por sus mesas pasaron celebridades internacionales como Bono, Susan Sarandon, Willem Dafoe, Robert Duvall y Luciano Benetton, entre otros.


Author: Cucinare

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