Luisa Spagnoli, emprendedora, leyenda de la gastronomía y creadora de una golosina que cumple 100 años

Se cumple un siglo desde que esta pionera inventó Baci, una de las golosinas más famosas del mundo.

Si actualmente se lucha a brazo partido por la igualdad de las mujeres, y aun así en muchos lugares prevalecen las diferencias de género, hace más de un siglo y medio, las conquistas femeninas por un lugar en el mundo fueron, cuando menos, épicas.

Es la historia de Luisa Sargentini, mujer enorme, única en su tipo, audaz, emprendedora y visionaria.

Luisa nació en 1877 en la localidad de Perugia. Se casó con Annibale Spagnoli y se dedicaron a producir almendras, garrapiñadas y caramelos.

Ella tomó la iniciativa de asociar al negocio a la empresa Buitoni, entonces especializada en la producción de pasta, lo que resultó una excelente idea.

Así fue como jnto con Francesco Buitoni, Luisa y Annibale, en 1907 fundaron una empresa de confitería en el centro de la ciudad de Perugia, llamada Perugina.

A fin de aprovechar los residuos de avellanas que había en la fábrica, Luisa amasó unas bolitas de ese producto y los recubrió de chocolate negro.

Así nació el Cazzotto, con una forma similar al nudillo de una mano, luego rebautizado como Baci por Giovanni, quien buscaba un nombre más atractivo.

Cuenta la leyenda que los famosos mensajitos de papel con frases de amor que acompañan los Baci nacieron a partir de la correspondencia secreta que Luisa mantenía con su amante, Giovanni Buitoni, hijo de su socio, 14 años menor que ella.

Los Baci no fueron la única innovación de Luisa: al Baci le siguió Banana, y en 1926 Rossana, el caramelo de color rojo que debe su nombre a la amada de Cyrano de Bergerac.

Mucho más que una fabricante de golosinas

La conducta de Luisa fue en algún aspecto profética, ya que en la década de 1920 logró superar los entonces infranqueables lazos del matrimonio, subvertir las reglas de la moral burguesa y anticipar los tiempos por venir donde se lucharía por los derechos laborales y de las mujeres.

Durante la Primera Guerra Mundial, cuando los hombres fueron a combatir al frente, ella permaneció en la fábrica de Fontivegge, en la provincia de Perugia, con sus empleadas.

En lugar de cerrar, las entrenó para hacer trabajos de hombres; además, creó una guardería infantil en la fábrica, la primera en la historia.

También promovió oportunidades de formación escolar para las trabajadoras, reconoció el derecho a la lactancia materna y la licencia remunerada por maternidad.

Por si fuera poco, en 1928 creó una empresa textil y fue la primera persona en utilizar hilo de angora en prendas de punto fino, mejorando la experiencia de los trabajadores en el hilado y la fabricación a mano.

Actualmente hay otra Spagnoli en el consejo directivo de la empresa; se trata de Nicoletta, sobrina nieta de la legendaria Luisa.


Author: Cucinare

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