El restaurante Catalino funciona en una hermosa casona de Colegiales. El lugar está comandado por las hermanas Raquel y Mariana Tejerina que, lejos de desentenderse de los desperdicios orgánicos, los toman como motor para seguir funcionando y ser cada vez más sustentables.
Una nueva edición de Cucinare Explora visitó el lugar para descubrir de qué se trata el “Desperdicio cero” y su filosofía de cocina sincera y soberanía alimentaria.
El ambiente es lo primero que llama la atención. Una casona antigua de techos altos, pisos de madera y patio con mesitas, parrilla y plantas.
En el salón manda Raquel, que también se ocupa de las compras, los números y la administración; la cocina es parte de los dominios de Mariana, que se mueve entre fuegos y sartenes con calma y destreza.
En el menú también es habitual encontrar vizcacha, perdices, ciervo, además de los vegetales y frutas de temporada, que vienen de huertas y productores chicos, siempre orgánicos. Lo mismo que las bebidas y la interesante carta de vinos biodinámicos y de bodegas pequeñas del país.
Catalino está en Maure 3126, en el barrio porteño de Colegiales, abre de jueves a sábados por la noche y los domingos al mediodía.
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