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El colombiano que eligió Buenos Aires para convertirse en emprendedor gastronómico: “Soy un monumento a la inconciencia”

Fidel Pérez Ochoa primero abrió un patio cervecero y ahora Casa Seis, un wine bar, en el que homenajea los sabores de su infancia.

Cada persona se nutre de lo que vivió en su infancia. Esos momentos que quedan marcados en esos ojos de niños que se asoman a la vida adulta. Es el caso de Fidel Pérez Ochoa, un colombiano nació en un pequeño pueblo de ese país, Chiriguaná.

“Los sábados esperábamos con mis hermanos que mi papá volviera del mercado. En ese momento nos preparaba un desayuno especial. Unas galletas que mojábamos en un café con leche“, recuerda el empresario gastronómico en diálogo con Cucinare.

Fidel abrió hace 5 meses Casa Seis en el barrio porteño de Chacarita, con un nombre que homenajea la dirección de su casa en el pueblo colombiano.

Allí tiene un postre que recuerda a esas mañanas de sábados en Chiriguaná. Lleva un bizcocho de coco, mousse de café, y una espuma de leche con jengibre, salsa de chocolate y avellanas tostadas, que da la sensación de que se mojara el bizcocho en la leche.

Pérez Ochoa llegó a Buenos Aires en 2007. Vino para trabajar en economía financiera. Se dedicaba a ser analistas de sistemas en empresas de software. Nada más alejado a su actualidad gastronómica.

En 2012 pasó una temporada en Filadelfia. Allí un patio cervecero le voló la cabeza. “Tengo que abrir algo así en Buenos Aires”, recuerda que pensó casi al instante que se tomó el primer vaso en Estados Unidos.

Fidel volvió a Buenos Aires, siguió trabajando como analista de sistemas y mientras tanto abrió su primer local gastronómico: Bierhof en Palermo (Nicaragua 4427). Allí, se invirtió todos sus sueldos de la agencia de publicidad para montar el lugar.

“Una noche no tenía plata, la cuenta ya estaba en descubierto, y no tenía detergente para lavar los vasos. Entonces fui y busqué el jabón de mi casa. ‘Sos un monumento a la inconciencia’, me decía un amigo“, recuerda Pérez Ochoa sobre ese momento.

La cervecería se estabilizó y se convirtió en furor en la zona de bares de Palermo. Entonces, Fidel fue por más. El año pasado decidió incursionar en el mundo del vino. “Aprendí a tomar en Argentina. Y ahora me gusta más que la cerveza”, explica Fidel.

La propuesta de la carta de comidas del wine bar Casa Seis es acotada. Tiene cinco platitos, sus dos principales y sus dos postres maridan a la perfección con la carta de vinos creada por Florencia Turdera, una sommelier y amiga de Fidel instalada en Mendoza.

Mientras observa a los clientes que disfrutan la noche en el loca, Fidel ya se puso a pensar en su próximo desafío. “Voy a seguir siendo un monumento a la inconciencia”, afirma y sonríe.

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