Horchata: tendencia en España pero desconocida en Argentina

Es la bebida de verano más popular en la Península Ibérica, pero acá casi no se la conoce. Opinan los que saben.

Plaza Mayor, Madrid, verano. El calor aprieta y hay que refrescarse. ¿Qué mejor forma de hacerlo que tomando un buen vaso de horchata? Eso que suena tan familiar en España para los argentinos es un producto casi desconocido.

La horchata es una bebida de aspecto lechoso que se hace a base de chufa, un pequeño tubérculo que se cultiva en la zona de la Alboraya, Valencia, aunque hace 6.000 años ya se utilizaba en Egipto como obsequio sepulcral. Estos tubérculos tienen forma de nudos y proceden de las raíces de la juncia avellanada (Cyperus esculentus), que se llama así por la forma de su fruto, parecido a la avellana.

El sabor de la chufa recuerda a las avellanas. Se trata de un alimento muy sano que incluso se recomienda para los bebés. Es buena para el pelo, el sistema nervioso y para los vasos sanguíneos, además de muchas proteínas y minerales (potasio, magnesio, calcio y sodio).

La tradicional bebida está hecha a base de chufa, agua, azúcar y un poco de jugo de limón. También se hace horchata a partir de las almendras, pero esta no puede competir con la popular horchata de chufa. De hecho, la primera receta de horchata que se conoce con ese nombre era de almendras, pepitas de melón y piñones, y data de 1748. En cambio, la primera mención de horchata de chufa (más económica y popular que la almendra) data de 1762.

A la horchata se acostumbra tomarla fresca o con hielo picado y acompañada de un bollo, preferentemente fartons, que son barras glaseadas con azúcar, un auténtico manjar. Lamentablemente, en la Argentina no se acostumbra a consumir esta bebida, aunque cada tanto se puede localizar alguna botella importada, aunque a precio de oro.

“Hay muchas cosas originarias de España que no se consiguen. Por ejemplo, si usted quiere un mantón de Manila, en la Argentina no lo va a poder comprar. Lo mismo sucede con la chufa; en esta tierra no se produce, no se cultiva, y por ende no hay horchata”, afirma Oscar Beis, de Falla Valenciana el Turia Sociedad Regio, donde regularmente preparan excelentes paellas.

“Dos cosas te digo, tío: la primera es que aquí no se cultiva la chufa, y no es por falta de espacio. La segunda es que la horchata es un tema cultural. Incluso en España no se toma la auténtica horchata ya que la producción sólo se da en Alboraya, la huerta norte de Valencia. Lo que tú bebes por lo general es un sucedáneo, uno polvos mezclados con agua y azúcar, pero lo que se dice horchata, horchata…”, cuenta Salvador Boro Ramírez, valenciano y paellero de fuste.

Por su parte, Manuel Corral Vide, cocinero gallego, periodista y estudioso de la cocina de la Península Ibérica comparte otra visión en la cual la horchata se tomaba en la Argentina desde la época de la colonia. “Recientemente se ha descubierto en un arcón el recetario de María Varela, que fue la propietaria de la quinta Los Ombúes y que, entre sus escritos, figura una receta de horchata, pero elaborada con almendras (la famosa leche de almendras) que últimamente está resucitando el movimiento vegano”, comparte el experto.

Más allá de que acá no se conoce, nunca hay que decirle a un español, so pena de ofensa, que tiene “sangre de horchata”, porque al ser esta tan fresca, suave y liviana, por asociación se lo tacha de cobarde

¿Habías escuchado hablar de la horchata?


Author: Cucinare

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1 comment

  1. Jose Manuel dice:

    Conozco la chufa y la horchata un excelente producto por sus propiedades nutricionales, la consumo todos los días ya que la cultivó desde el año 2000 en el sur de la provincia de Buenos Aires.

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