Se quejaron por el monto de una cuenta y descubrieron que los quisieron estafar: “Tenían dos cartas con precios distintos”

Una familia cordobesa denunció en redes sociales a una parrilla y dio detalles sobre el intento de engaño.

Cuando llega la cuenta a una mesa, siempre hay alguien que le presta un poco más de atención para evitar que haya algún error. Y en tiempos de bolsillos flacos, esa atención al momento de pagar crece.

Eso ocurrió en Casa Grande en Córdoba, hasta donde una familia de la capital de la provincia viajó para hacer un poco de turismo interno. Todo parecía un paseo sin sobresaltos hasta que pararon a almorzar en un restaurant de esa localidad del departamento de Punilla.

Según denunció una mujer en su cuenta de Facebook, en el local gastronómico “se quisieron aprovechar de nosotros por ser turistas”. El conflicto comenzó cuando el mozo les acercó el ticket con el total de lo consumido: $ 7.760.

Siempre de acuerdo con los denunciantes, “los precios de la factura no coincidían con la carta y nos querían cobrar extras como $ 420 por agregarle crema a los fideos y otros $ 200 por la crema del flan”, contó la mujer al medio local La Estafeta.

La factura que mostró la familia en redes sociales muestra los siguientes ítems: una porción de papas fritas a $ 530; dos promociones de parrillada a $ 1.160; dos empanadas a $ 260; un agua y una gaseosa a $ 940; una cerveza a $ 820; dos milanesas a la napolitana con fritas a $ 2.020; un plato de tallarines con crema a $ 950; un flan mixto a $ 460 y dos helados de palito a $ 620.

Florencia, tal el nombre de la mujer que aseguró que hará la denuncia ante Defensa del Consumidor, “también nos decían que las milanesas no venían con papas, pero en la carta figuraba con fritas. Más allá de que el monto final era una locura, lo cierto es que había precios que no estaban especificados en la carta. Nosotros habíamos hecho un cálculo previo para pagar unos $ 1.200 por adulto y nos querían cobrar casi $ 2.000”.

Inmediatamente después de recibir la cuenta, la familia pidió que se acercara el encargado, que les ofreció una carta para que revisaran los precios. Según el relato de la familia, esa carta era diferente a la que les dieron cuando llegaron al lugar. “En plena discusión agarramos una carta que estaba en la mesa de unos chicos que recién se sentaban, para compararla con la que nos dio el encargado, y nos damos cuenta que tenía los precios que habíamos visto cuando pedimos la comida. Llegamos a la conclusión de que tenían dos cartas: una para cuando pedís y otra para cuando pagás”.

Los turistas decidieron pagar el almuerzo en base a los precios de la primera carta y finalmente abonaron $ 5.427.


Author: Cucinare

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