Guía definitiva de patios y terrazas 2019/2020

Si no sabés qué restaurant elegir para comer al aire libre, acá seguro está la recomendación que buscabas.

Por Paula Bandera

Llega esta época del año y en el buscador de Google aparecen dos palabras en un loop infinito: patios y terrazas. Claro que la búsqueda arroja una decena de páginas desactualizadas: lugares que cerraron, otros nuevos que no integran el listado, pocas opciones…

Aquí entonces la guía definitiva de la temporada para elegir dónde ir este verano.

ZONA 1: CENTRO, PUERTO MADERO, RETIRO Y RECOLETA

#. WHITE BAR. HOTEL MADERO. Rosario Vera Peñaloza 360, Puerto Madero.

Los hoteles manejan una tarifa turista no solo en lo que habitaciones se refiere, sus propuestas gastronómicas también cotizan en dólares, pero el White Bar de Hotel Madero es la excepción. Este lugar ofrece la privacidad de un patio hotelero sin tener que pagar demás.

La carta ofrece más de veinte cócteles de autor ($ 370) y otros clásicos ($ 330), con algunos cócteles bien argentos, como el Clarito, creación de uno de los héroes de la coctelería nacional: Pichín Policastro.

Para acompañar: sándwichs, ensaladas, empanadas, tabla de quesos y fiambres; opciones simples, pero bien ricas y ejecutadas. El patio es pequeño y cierra a las 22, ya que varias habitaciones dan hacia allí y se busca preservar la tranquilidad de los huéspedes.

#. CRYSTAL BAR. PUERTO MADERO. Aimé Painé 1130, Puerto Madero.

En la cima de Alvear Icon Hotel se encuentra Crystal Bar, el más alto de la Ciudad de Buenos Aires. Desde el piso 32 ofrece una vista panorámica que abarca los rascacielos de la zona de Puerto Madero, el pulmón verde de la Reserva Ecológica, el río y barrios imposibles de descifrar a esa altura.

Aquí sí hay que ir con la billetera llena y se sugiere reservar, ya que es furor, sobre todo al atardecer, cuando la golden hour (como se conoce a este momento del día en Instagram) le pone magia al asunto.

Además, la mayor parte del bar es cubierta, solo un sector, con unas pocas mesas, tiene techo corredizo, por eso los que quieran las mejores pics deberán llegar temprano. El DJ Franco Papagni ameniza la velada con house, excepto los miércoles que es turno del rock.

La carta de cócteles lleva la firma del bartender Carlos León y deja entrever la influencia de Venezuela, su país natal: muchos jugos, syrups y el infaltable ron. Para comer riquísimos snacks, algunos recomendados: croquetas de morcilla y pistacho, mini empanadas de cordero y la reina del bar, la Icon Burger (medallón de ojo de bife, cebolla caramelizada y tomates confitados en pan brioche).

#. CIELO SKY BAR. Cerrito 180, Microcentro.

La lista de bares en terrazas también tiene otro hotel el Cielo Sky Bar, del Hotel Grand Brizo. Este, sin dudas, ofrece la mejor postal del Obelisco, ya que se encuentra a pocos metros. El ambiente es relajado y el público variopinto, suben turistas en ojotas y también hay oficinistas de traje.

La carta es acotada, pero cumplidora. Para comer tapas y para beber cócteles de autor, clásicos y algunas opciones tiki (más de verano, con el ron como base alcohólica favorita y de perfil dulce). Hay pocas mesas; de todos modos, la estrella del lugar es la barra, ya que desde allí se pueden sacar las mejores fotos y ya se sabe: hoy lo que no se publica en Instagram, no sucede…

#. TRADE SKY BAR. Av. Corrientes 222, Microcentro.

Trade, la última creación de la dupla que dio vida a éxitos como The Harrison y Uptwon, abrió en junio. Un mes difícil cuando la mega estrella del lugar es la terraza, en el piso 22, pero, claro, cuando un espacio es único en la ciudad no hay factores climáticos que atenten en su contra.

A fuerza de camperas, mantas y algo de castañeo de dientes, el público enfrentó el frío con tal de disfrutar un rato de esa vista impresionante, y Trade se convirtió en el place to be de Buenos Aires.

Ahora que la temperatura pide terraza, este bar exhibe su mejor faceta. Un punto a destacar es su amplitud, que permite estar bastante cómodo (parado, claro) aunque estalle de gente.

Y si bien la terraza cierra al mediodía, se puede disfrutar de una vista similar, aunque bajo techo, desde el piso 19; espacio que también abre de 12 a 16.
Es que no se discute que el rooftop es la vedette del lugar, pero el resto no se queda atrás: la ambientación es exquisita, hay postales a descubrir por todos lados (incluso desde la ventana del baño se revela una Buenos Aires única) y una dedicación al detalle que va desde las luminarias hasta la vajilla. A Trade se le debe dedicar su merecido tiempo.

#. SKY BAR. Maipú 907, Centro.

El Hotel Pullitzer fue el responsable de traer la moda de los rooftops del exterior. Es que esta cadena hotelera de capitales españoles fue la primera en abrir un bar en las alturas, allá por 2010.

A partir de las 17, cuando el sol todavía calienta, el ascensor se abre en el piso 13 y llega una bocada de verano: el blanco domina, la estética playera manda y el público joven es mayoría.

Los precios amigables ayudan a que el target se ubique en los sub 35: ofrecen cervezas a partir de $ 150 y cócteles desde $ 250. Vale aclarar que la comida tiene mano de chef sin perder la simpleza, opciones que no desalientan a los conservadores y al mismo tiempo satisfacen a los que quieren huir de las papas con cheddar o las burgers, algunas opciones: ensalada de cangrejo (con cangrejo, cubos de papa, mayonesa y kanikama) o mollete de rabo (rabo desmenuzado en pan de Viena).

#. PALACIO DUHAU – PARK HYATT BUENOS AIRES. Avenida Alvear 1661, Recoleta.

Los jardines del Palacio Duhau Park Hyatt enamoran, basta visitarlos una vez para que queden tatuados en la retina. Es que plasman una combinación espléndida entre la arquitectura del neoclasicismo francés y la naturaleza, ya que el verde está muy presente, con azaleas, rosales y una gran variedad de plantas.

Allí se pueden disfrutar las propuestas gastronómicas del restaurant Gioia y también del Oak Bar. Este acaba de estrenar carta de cócteles, con algunos para compartir, como la Sangría Duhau (Cointreau, vino tinto, almíbar de frutos rojos, jugo de naranja y limón), ideal para disfrutar de un atardecer de a dos o más.

Por otra parte, los mediodías del 9, 10, 20, 23, 26, 27 y 30 de diciembre, presentarán el ciclo Terrasse en Fleur, el jardín estallará de flores más que nunca, ya que las mesas y todo el espacio exterior estarán decoradas con arreglos creados para la ocasión por la famosa florería del palacio. En ese marco, ofrecerán un menú de dos o tres pasos.

#. BONUS TRACK DE LA ZONA

-Roof Bar, Hotel Alvear Palace (terraza): Av. Alvear 1891, piso 11, Recoleta. Miércoles desde las 19 en adelante.
-Dome Bar, Hotel Tango de Mayo (terraza): Av. de Mayo 1396, Monserrat. De miércoles a viernes a partir de las 18.

ZONA 2: PALERMO.

#. CASA CAVIA. Cavia 2985, Palermo Chico.

Cavia, como lo llaman los habitués, posee uno de los patios más bellos de la Ciudad de Buenos Aires. Emplazado en una casona de 1927, conserva el espíritu de la belle époque en armonía con el diseño contemporáneo: una conjunción exquisita. Abierto desde el desayuno al cierre, es ideal tanto para disfrutar de un almuerzo como de un cóctel en horario de after office o una cena.

Las cartas son conceptuales, es decir que cada temporada eligen un tema (literatura, música o el cine, como en esta primavera verano) y desarrollan el menú a partir de esa temática. Cada plato y cada cóctel llevan el nombre de un film y remiten a una escena.

La cocina de Julieta Carusso hace foco en el producto y en los sabores de la infancia: una cocina que abraza, familiar en sabores y novedosa en técnicas. En Cavia nada está librado al azar, la vajilla, los cubiertos, los hielos de los cócteles, todo roza la perfección (solo porque lo perfecto no existe).

No importa la hora, la barra merece una visita. Allí está la siempre atenta Flavia Arroyo, quien, además, es una gran barmaid. La carta, creada por Lucas López Dávalos, uno de los jóvenes referente de la coctelería nacional, invita a explorar: muchos clarificados, kombuchas y otras técnicas de la coctelería actual.

#. SELINA. Guatemala 4931, Palermo Soho.

Palermo también es una zona poblada de hoteles, así que no podía faltar un rooftop hotelero. En este caso es el rooftop de Selina Hostel, que nada tiene que ver con las terrazas de los hoteles céntricos: aquí el plan es más relajado y lleva el sello de lo hípster.

Es que si bien Selina no es el clásico hostel -funciona más bien como un upgrade en la categoría, con espacios comunes alucinantes y confortables habitaciones privadas- el espíritu joven, aventurero y descontracturado marca toda la propuesta.

Conviene estar atento a las redes, ya que por ese medio anuncian su nutrida programación de actividades, que incluye desde recitales hasta clases de yoga, art sessions y asados. La vista es bien despejada, así que la puesta del sol se ve completa. Vale la pena ir con ganas de socializar, ya que siempre hay turistas dispuestos a la charla. Un punto a favor: los precios son aptos para el bolsillo local.

#. REY DE COPAS. Gorriti 5176, Palermo.

Este bar, que abrió en 2012, acaba de ser declarado “Sitio de interés cultural” por el Gobierno de la Ciudad; ese dato ya invita a visitarlo. Es que entre sus paredes conviven arte y gastronomía. Su dueño es Sebastián Páez Vilaró, hijo del artista uruguayo Carlos Páez Vilaró, y las obras de ambos -desde frescos hasta objetos en bronce y cobre repujado- se encuentran en todo el lugar.

Su gran logro fue integrarlas al ambiente con sutileza: están allí para quien tenga la dedicación de observarlas. El bar es inmenso, pero sin dudas, la terraza es el hit. Con luces bajas, abundante vegetación y los toques artísticos de los Páez Vilaró se trata de un espacio óptimo para ir con amigos, suele haber DJ sets y conciertos.

La carta de cócteles es larguísima, con opciones para todos los gustos. A la hora de comer reina lo simple: tapas tradicionales (bastones de muzzarella rebozados, variedad de papas, etc.) y pizzas a la piedra.

#. BIERHOF. Nicaragua 4427, Palermo.

La cerveza no podía quedarse afuera de la lista; y si bien es cierto que casi todas las cervecerías cuentan con algún espacio descubierto, Bierfhof es un auténtico jardín cervecero.

Su dueño, el colombiano Fidel Pérez Ochoa, buscó recrear los biergarten alemanes, esos jardines -con árboles, plantas y todo lo que un espacio como tal debe tener- donde la birra se disfruta en mesas comunales.

En un clima súper distendido, ofrecen cerveza tirada, tanto artesanal como de elaboración masiva (en este último caso, las de Patagonia). Pérez Ochoa también decidió hacer foco en la gastronomía como eje para diferenciarse de la amplia competencia. Con el asesoramiento del chef Juan Martín De La Torre la carta ofrece recetas latinas adaptadas al paladar local.

#. BONUS TRACK DE LA ZONA

-Home Buenos Aires (jardín): Honduras 5860, Palermo. Todos los días desde el desayuno.
-Mamba (patio): Soler 5130, Palermo. De martes a domingos solo por la noche.
-Tomate (patio): El Salvador 4676, Palermo. De martes a domingos de 8:30 al cierre.
-Gontran Cherrier (terraza): Malabia 1805, Palermo. Abierto desde las 9 y de jueves a domingos hasta la medianoche.
-Uco (patio): Soler 5862, Palermo. Abierto todos los días desde las 16.
-Isabel Bar & Restaurant (patio): Uriarte 1664, martes y domingos por la noche.

ZONA 3: BELGRANO Y NÚÑEZ.

#. OPORTO ALMACÉN. 11 de Septiembre de 1888, Núñez.

Advertencia: la terraza de Oporto Almacén es pequeña, sí, pero eso no descarta la visita. Es de los pocos lugares de la zona -sino el único- que cuenta con un espacio así; además, tiene barra propia y está muy bien ambientada, como el resto del local, decorado por el talentoso diseñador de interiores Horacio Gallo.

La carta de vinos es bien completa y ofrece una selección interesante, con presencia de bodegas grandes, medianas y pequeñas, seleccionadas por la sommelier Andy Donadio.

El chef Luis Gutiérrez propone diferentes opciones de platos, desde raciones y quesos hasta las tradicionales entradas y principales. Conviene seguir a Oporto en las redes, dado que suelen realizar catas y degustaciones de vinos y destilados, entre otras actividades.

#. PATAGONIA BAR SUCRE. Sucre 658, Belgrano.

Este refugio cervecero de Patagonia no tiene uno sino cuatro espacios para disfrutar de las estrellas: mesas en la calle, un patio con parrilla y escenario en el que tocan bandas en vivo, terraza en el segundo nivel y rooftop en el tercero.

Por supuesto, las noches se riegan con cerveza, ofrecen 26 variedades tiradas, tanto clásicas como las ediciones limitadas. Estos días las canillas se llenan con el regreso de la Abrazo de Oso, una cerveza con trigo y miel, y la Kölsh, más algunas novedades.

La carta de comidas está pensada para maridar con birra y tiene toques patagónicos, lugar de donde es oriunda la marca. Si bien ofrecen clásicos de cualquier cervecería, como las burgers y la pizza, se destacan por sus platos de autor, que renuevan cada temporada.

En diciembre suman zapallo cabutia asado con queso feta, miel y tomillo, y sándwich vegetariano de estación (palta, coleslaw, rúcula y parmesano), entre otras opciones. Y no es necesario ser fanático de la cerveza para visitarlo, también cuentan con una carta de cócteles clásicos.


Author: Cucinare

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