Tren patagónico, una experiencia vintage que incluye platos anclados en el tiempo

El coche restaurant que une Viedma con Bariloche ofrece una propuesta gastronómica que parece de la década del 70.

Por Luis Lahitte

En el mundo de la inmediatez, en las puertas de la realidad virtual y de la gratificación instantánea, no suele haber espacio para las experiencias de antaño, donde el tiempo no era un factor a vencer, sino una variable para disfrutar.

Las generaciones anteriores, que no estaban tan atadas al reloj, viajaban de otra manera, con más parsimonia, ya sea en barcos o trenes.

Justamente, este último medio de transporte ha languidecido en la Argentina. Y es una pena, porque ofrece alternativas de traslado que integran el transporte, la geografía, la historia, y la gastronomía.

Es el caso del llamado Tren Patagónico que unía Buenos Aires con Bariloche, activo desde el año 1937.

El ramal fue cerrado en 1994, por orden del expresidente Carlos Menem, pero la provincia de Río Negro lo tomó en sus manos y decidió reactivar el servicio.

Actualmente, el tren une las ciudades de Viedma, en la Patagonia atlántica, con San Carlos de Bariloche, un trayecto que se realiza una vez por semana, en ambos sentidos, y que cruza la llamada estepa patagónica, un paisaje de características únicas en el mundo.

El trayecto dura 18 horas y buena parte del mismo se realiza por la noche.

Otro elemento que hace que esta experiencia sea singular es que una de las dos formaciones que recorre esta vía escénica es un tren histórico.

Conversamos con Héctor Maquieira Cassano, auxiliar de 2ª y último técnico que queda en servicio activo. Además, es una autoridad en ferroturismo.

“Lo que podría ser una debilidad, hoy es virtud. En su momento no se pudo renovar el equipamiento, y eso en cierta forma ha sido una ventaja, porque uno está viajando en un tren de época”, cuenta el experto.

Y agrega: “Hay dos coches restaurante, uno de 1972 que pertenecía al Expreso El Libertador, que unía Buenos Aires con Mendoza, y otro del año 1955, que era parte del Sud-Expreso París-Lisboa”.

Maquieira Cassano cuenta que “el menú que sirven también es de esa época; que haya quedado anclado en la década del 1970 no es casualidad”.

“Incluso el uniforme de los mozos es el mismo que usaban a bordo del legendario Expreso El Marplatense”, revela el entrevistado.

Entre los platos vintage que ofrecen, hay entradas como jamón cocido y ensalada rusa, y platos principales como bife de chorizo grillado, pollo deshuesado al verdeo, milanesa napolitana y canelones o ravioles al fileto.

Entre los postres, se pueden mencionar los clásicos como flan con dulce de leche, peras al natural y mousse de chocolate.

Además, cuentan con cafetería y sandwichería, y una carta de vinos más bien clásica.

Durante la próxima temporada de invierno, la empresa estima que se incorporarán vagones automovileros de doble piso, para aquellos viajeros que quieran cargar su auto.

El viaje en el Tren patagónico es una experiencia sumamente demandada, tanto por argentinos como extranjeros, así que conviene reservar con mucha anticipación.


Author: Lahitte

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