Sal y grasa: cómo evitarlas en la alimentación de niñas y niños

Además de ser nociva para la salud su uso no permite que los bebés descubran los verdaderos sabores de los alimentos.

Hay una realidad: las comidas con grasa son sabrosas y generan ganas de comer más y más, aún sin hambre.

Pero si un bebé come alimentos con sal agregada, el sodio que estos contienen pueden generar un aumento de su presión arterial desde muy temprana edad, lo que puede traerle problemas de salud evitables.

El sodio en la cantidad justa que los bebés y niños necesitan está en los alimentos naturales y en la leche materna.

¿Y qué comidas hay que evitar para evitar su consumo de más?

Frituras, prefritos congelados como la mayoría de las papas fritas, caritas de papa, nuggets, papas noisette y formitas de pescado, que aún cocinándolas al horno, tienen gran cantidad de grasa y sal.

Además, la mayoría de los alimentos envasados que se promocionan en supermercados como adecuados para niños y niñas.

Galletitas o cereales, postres lácteos, gelatinas, papillas y jugos cuentan con gran cantidad de azúcar, sal o grasas agregadas.

¡No hay nada mejor que la comida casera!

Por ejemplo, es muchísimo mejor que las niñas y niños coman pan de panadería en el desayuno (como el pan flauta, el pan rústico o el casero) porque sabemos que se elaboran únicamente con harina o harina integral, agua, levadura y sal, y no contienen grasa y casi nada de azúcar, como es el caso de las galletitas dulces o saladas de las góndolas.

Para conocer más sobre la alimentación de los bebés, no te pierdas los contenidos de Sabores de la infancia de UNICEF, con el apoyo de Cucinare.


Author: Cucinare

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