Historia y secretos del chocolate en taza

Esta antigua costumbre vive un glorioso presente gracias al frío invernal y a la sofisticación del mercado del cacao.

Una de las mejores alianzas de la gastronomía en Occidente se logró entre la leche de vaca, de origen europeo, y el cacao americano. Es cierto que los aztecas tomaban una chocolatada fría diluyendo y espumando el cacao con agua, pero el suculento chocolate en taza que se toma hoy, sobre todo en los días donde el termómetro baja, viene del Viejo Continente.

A fines del siglo XIX y principios del XX, el cacao se importaba de las colonias de ultramar hacia las metrópolis y, al igual que el té, se puso de moda entre las clases pudientes. Con los años se popularizó y el delicioso amargor del cacao, azucarado y suavizado por las bondades de la leche, se convirtió en una combinación irresistible.

El chocolate criollo es menos espeso que el que se suele tomar en España. Sin embargo, en Buenos Aires no faltan lugares donde sentarse a beber una restauradora taza de chocolate caliente. Te mostramos algunos de ellos:

#1. Compañía de Chocolates. Este local pertenece al chocolatier Daniel Uría, quien, en la elaboración del chocolate, emplea semillas de cacao ecuatoriano.
#2. Dos reductos clásicos: La Giralda y Café Tortoni, toda una tradición en la historia gastronómica porteña.
#3. Suca. La “chocolatier” Susana Sarlenga también ofrece esta especialidad en su local en San Isidro.
#4. Vasalissa. En algunos de los locales de la famosa casa de chocolates también se puede probar una buena taza de esta bebida maravillosa.

¿Te gusta tomar chocolate en taza? ¿Cómo lo preparás?


Author: Cucinare

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