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La cevichería peruana que se volvió furor en el Barrio 31

La visitan políticos y turistas. Tiraditos, lomos saltados y sopas de mariscos son algunos de los platos que probó Eddie Fitte.

Por Cecilia Boullosa

Manzana 2, Casa 62. Esa es la dirección en la que funciona Las Palmeras, la cevichería más famosa del Barrio 31. Sin embargo, la mayoría de los vecinos dan otras coordenadas para que uno se ubique: “cerca del playón, de la canchita”.

Lo cierto es que de una manera u otra todos conocen al pequeño restaurante (apenas 8 mesas) de José Luis Zapata, en el que han almorzado desde políticos en sus recorridas de campaña, chefs mediáticos (Donato de Santis, Christophe) y turistas de distintas partes del mundo, que llegan atraídos por la fama de sus lomos salteados, secos de cordero o ceviches fresquísimos y a buen precio.

La historia, resumida, es así: hace dos años un amigo de Zapata le habló del barrio, de su efervescencia comercial (más de 40.000 personas viven allí) y de cómo está urbanizándose. Zapata, que por entonces daba clases en un instituto de gastronomía en Congreso, lo visitó y le gustó. Poco después se fue a vivir arriba del negocio.

Nacido en Piura, al norte y al oeste de Perú, la cocina está presente en su vida desde muy chico. Hoy él mismo sigue haciendo las compras cada día para abastecer su cevichería: las verduras y el pescado en el Mercado Central, la carne en Mataderos y varios condimentos u otros productos también en el barrio.

El local, pintado de amarillo y con mesas con manteles bordó, está envuelto en los aromas que llegan de la cocina: el pollo a la brasa es un clásico de la casa, igual que el tallarín saltado. Sin embargo, Zapata recomienda siempre arrancar con una parihuela, una generosa sopa de pescado y mariscos, bien especiada y algo picante, que concentra todos los sabores del mar.

Los que quieren algo más familiar, pueden ir por el lomo saltado, con papas fritas, arroz, cebolla, cebolla de verdeo y el infaltable cilantro. También hay que probar el tiradito de pescado en salsa de ají amarillo.

“La gente viene para conocer y experimentar algo nuevo, fuera de los polos más conocidos”, dice el chef, al que le alcanzó la potencia de su cocina para cruzar fronteras que parecían imposibles.

Las Palmeras abre de martes a domingo de 12 a 22. Si querés conocer esta sabrosa historia, no te pierdas la visita de Eddie Fitte:

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