Comer y beber en hoteles: 5 lugares para tomarse vacaciones por un rato

Brunchs, after office o tragos en rooftops. Las tendencias gastronómicas indican que los hoteles sirven mucho más que para dormir.

Por Paula Bandera

Los hoteles son más que lugares para ir a dormir. Es que, muchas veces, ofrecen propuestas gastronómicas únicas -desde bares en rooftops hasta brunchs en jardines- con el plus de ofrecer la sensación de ser turista en la propia ciudad, un bonus track muy valorado, sobre todo en esta época del año cuando el cuerpo pide vacaciones a los gritos.

Estas son algunas opciones para comer, beber y sacarse un rato el traje de residente:

#. Brunch en Home Buenos Aires. Honduras 5860, Palermo. Brunch: sábados, domingos y feriados de 11:30 a 16.

La idea parece cursi, empalagosa, pero basta con entrar al Hotel Home y dar unos pasos para darse cuenta de que este lugar es fruto del amor; solo así se explica que sea tan acogedor y cálido. Patricia O’Shea y Tom Rixton vivían en Dublín y decidieron venir a la tierra de ella para casarse. Con ese proyecto en mente se embarcaron en otro: construir un hotel para hospedar a todos los amigos y familiares europeos que vinieran a la fiesta. Así, en 2002, los primeros huéspedes fueron los invitados al casamiento, luego abrieron al público.

Cada rincón exige ser visto: el empapelado es importado de Inglaterra; los muebles son de autor de los años 50, como sillones de la famosa diseñadora danesa Grete Jalk y así sucesivamente.

Al ser vidriado, desde la recepción se advierte la estrella del lugar: el restaurant y su respectivo jardín lindante de 300 m2. Allí los fines de semana y feriados, sirven el brunch. Si bien el restaurant está abierto todos los días desde el desayuno y hasta la cena, el brunch es perfecto porque amalgama la calma de los días no laborables con la del lugar.

El brunch se puede armar a gusto, al elegir entre varias opciones de entradas, huevos, ensaladas y principales, o bien ir por uno de los tres menús que ofrecen. El Home Brunch C, por ejemplo, trae mini bagel de salmón ahumado o huevos revueltos con panceta, granola con yogur natural y frutas, french toast, café o té y un cóctel a elección entre Bloody Mary o Aperol Spritz.

Imperdible el desayuno inglés -también exclusivo de los fines de semana y feriados- que refleja las raíces de sus dueños, viene con panceta, salchicha inglesa casera, hongos, huevos (fritos o revueltos), porotos en salsa de tomates, tomates grillados y tostadas.

Y los que quieren regar el brunch con gin tonic, alabados sean en este lugar. Dado que cuentan con etiquetas de gins inhallables en otros bares, además de variedad de tónicas para armar las mejores combinaciones.

#. After office en Pullitzer Sky Bar (Hotel Pullitzer). Maipú 907, Centro. Todos los días a partir de las 17.

Cuando los rooftop bars eran cosa de otras latitudes, el Hotel Pullitzer inauguró su terraza en el piso 13 y, contra toda superstición, se convirtió en un éxito. Como desde hace nueve años atrás, cada mes de octubre, el público fiel espera la apertura del Sky Bar y lo disfruta hasta abril, cuando concluye la temporada más cálida del año.

Abren un rato antes de que termine le horario habitual de oficina, a las 17, y un poco más tarde explota de gente, en su mayoría sub 35 que buscan un lugar relajado y con onda para el after office.

Todos los jueves toca alguna banda en vivo, justo en el ángulo donde se ve la puesta del sol, así que no solo los oídos son participes del festín. El resto de los días acompaña buena música de fondo.

Para beber ofrecen una carta bien completa que incluye desde cócteles hasta vinos por copa, cervezas, mockatils y destilados. En coctelería, la propuesta de autor hace eje en lo refrescante con reversiones de clásicos como la caipi, que hacen de pomelo, o el Tom Collins (gin, jugo de limón, soda y almíbar simple) que sacan con pepino y se rebautiza Cucumber Collins.

Los precios son accesibles, hasta incluso más baratos que en los de cualquier bar. Hay cervezas desde $ 150 y cócteles a partir de $ 250. Por supuesto, beber exige una base para el alcohol, por eso tienen una carta de comidas que hace foco en lo simple y efectivo: fish and chips (merluza en tempura frita con papas cuña); bikini trufado (tostado de jamón crudo, muzzarella y hongos trufados en pan de miga) y la ensalada de cangrejo (con cangrejo, cubos de papa, mayonesa y kani kama).

La propuesta culinaria del Pullitzer no termina ahí, si se quiere hacer un plan completo, lo ideal es arrancar en el bar del piso 13 para tomar un aperitivo y luego ir a la planta baja, donde funciona el restaurant español Boca de Toro, comandado por el chef Juan Manuel Zafra. Cocina española moderna llevada a cabo con impecabilidad, en un ambiente increíble que lleva el sello del interiorista español Lázaro Rosa Violán.

#. Cenar en Kayla restaurant (Alvear Icon). Aimé Painé 1130, Puerto Madero. De martes a sábados de 19 a 0:30.

Cenar en el restaurant más alto de la ciudad; solo ese dato alcanza para visitar Kayla. Sin embargo, no se duermen en los laureles que les otorga esa característica única y ofrecen, mejor dicho que nunca, una cocina que está a la altura.

Tras los fuegos está el chef Diego Novo, quien hace un gran trabajo en el uso de productos locales reinterpretados con técnicas modernas. Trabajan bajo un sistema de pasos, el comensal puede elegir entre dos, tres o cinco, solo el último incluye el maridaje con vinos, las otras opciones solo bebidas sin alcohol.

Aquellos a quienes les cuesta este sistema, se alegrarán al ver que en Kayla es más amigable, ya que el comensal puede elegir los platos entre una variada oferta (excepto en la propuesta de cinco). De entrada, imperdibles las mollejas asadas, con crumble de frutos secos, cacao y zanahoria; un juego de texturas y sabores. Otro must es el pulpo combinado con queso de búfala, membrillos asados y chutney de tomates.

A la hora de los principales, el énfasis está puesto en las carnes (ternera, pescados, chivito, etc.). La ternera curada cocida a baja temperatura con papines andinos y brocolini se derrite en el paladar y lo hace explotar de sabor. Los fans de la carne también se deleitarán con el ojo de bife, acompañado por cebolla asada, crema de ajo frita y rouile de tomates.

Los postres siguen la tendencia actual y apuestan a sabores pocos convencionales, lejos de la tradición de lo extremadamente dulce. Los extranjeros suelen elegir el pastel de mate con membrillos asados y helado de cedrón.

El Icon también es un hotel en el que puede hacerse un recorrido gourmet. Allí también funcionan un bar lácteo y un restaurant kosher, son el único cinco estrellas de Sudamérica que ofrecer una propuesta gastronómica de este tipo.

Además, en la planta baja funciona el sunny yard, con menús de brunch, almuerzo y merienda; y en lo más alto del edificio, el Crystal Bar, ideal para tomar un cóctel antes o después de cenar.

#. Almuerzos domingueros en Leonforte (Hilton Pilar). Ruta 8, Km 60,5, Pilar. Todos los domingos de 13 a 15:30.

Ir a Leonforte es como tomarse unas pequeñas vacaciones. De hecho, lo es, al menos implica tomarse un descanso del cemento, dado que este restaurante se encuentra en el Hotel Hilton ubicado en Pilar Golf, rodeado de kilómetros de verde en todas las direcciones.

Leonforte es una localidad de la zona de Sicilia, Italia, así que no hay mucho para adivinar, la cocina es italiana. Pero los domingos salen de la carta y el servicio tradicional para ofrecer Fatto in Casa, una propuesta en la que por un precio fijo ($ 1.450 con bebida incluida) los comensales pueden acceder a una variedad de platos italianos tradicionales.

El servicio es súper amable, pero correcto; no como suele suceder en muchas cadenas hoteleras que tocan la delgada línea entre lo atento y lo pesado. A modo de bienvenida, sirven un muy buen aperitivo de la casa (Martini Bianco, Cynar, almíbar de canela, soda y bitter Angostura). Con las bebidas en marcha, hay que pararse y dejarse guiar por el apetito.

La isla de antipasti ofrece encurtidos elaborados ahí mismo; ensaladas -algunas livianas y otras más suculentas, como la caprese, que trae bocconcini, tomate y albahaca-, quesos, fiambres, etc.

La estación de platos calientes está compuesta por diferentes preparaciones que se terminan al horno de barro. Entre las carnes hay clásicos difíciles de encontrar en otros restaurantes italianos, como la saltimbocca, una carne -en este caso lomo- rellena de salvia y jamón crudo que se sella y luego se finaliza en este horno que funciona a unos 200°.

También se encuentra la infaltable porchetta, que enamora con su interior tierno, apenas grasoso -aquí relleno con hierbas y pistachos- y su capa exterior crujiente. Pero la estación favorita del público es la de pastas, todas amasadas en el momento y con variedad de rellenos y salsas, que rotan cada domingo.

A la hora del postre, el tiramisú no falla; eso sí, es casi obligatorio dejar lugar para el flan, de textura aterciopelada y perfecto sabor. ¿El plus? Para “hacer la digestión”, como decían las abuelas, se puede caminar por el predio y moderar así el exceso de comidas y bebidas.

#. BONUS TRACK: los after office en el rooftop del Hotel Madero. Juana Manso 1681, Puerto Madero. Para acceder a la invitación, hay que enviar un email a [email protected]

Una vez por mes, el Hotel Madero realiza su rooftop cocktail; se trata de un after office al que solo se accede con reserva. El lugar elegido es el último piso del hotel; con la piscina como marco, la terraza ofrece una vista panorámica de Puerto Madero. Y eso es solo un ingrediente más, también hay DJ sets, barra de cócteles, barra de sushi e islas gastronómicas que varían cada mes (pastas, tapas, etc.).


Author: Paula

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